El Superbanco, introducción
En la introducción, el libro introduce el Banco de Pagos Internacionales (BPI, en inglés Bank for International Settlements o BIS). Es el banco de los bancos centrales. Fundado en Basilea en 1930 como parte de los tratados internacionales del Plan Young que se ocupaban del pago de reparaciones por parte de Alemania por la Primera Guerra Mundial. En 1987 fue protegido por el Convenio de Sede de 1987 firmado por el gobierno suizo. Es un banco independiente autofinanciado, libre de la interferencia de políticos y periodistas. El BPI es una organización internacional, un banco extremadamente rentable y un instituto de investigación, fundado y protegido por tratados internacionales. Es responsable ante sus clientes y accionistas (los bancos centrales) pero también guía sus operaciones (controlar el flujo del crédito y el volumen de moneda que hay en circulación). El BPI también ayuda a supervisar los bancos comerciales, aunque no tiene ninguna autoridad legal sobre ellos. Por ejemplo, el Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria, con sede en el BPI, regula las necesidades de liquidez y capital de los bancos comerciales, exige que los bancos tengan un capital mínimo del 8% de los activos ponderados por el riesgo cuando prestan. Su autoridad es tan poderosa que ese requisito ha sido incluido en las leyes de muchas naciones. Ocupa el trigésimo lugar entre los tenedores de reservas de oro con más oro que Brasil o Canadá. El banco ha abierto oficinas en Ciudad de México y Hong Kong, pero sigue siendo muy eurocéntrico habiendo admitido a países como Macedonia pero no a Nigeria ni Pakistán.
En este banco residió el Fondo del Oro de Londres donde ocho países se comprometieron a manipular el mercado del oro para mantener su precios alrededor de treinta y cinco dólares la onza, en línea con las disposiciones del Acuerdo de Bretton Woods, que rigió el sistema financiero internacional después de la Segunda Guerra Mundial. Este fondo ya no existe, su sucesor es el Comité de Mercados del BPI que se reúne para hablar de las tendencias de los mercados financieros.
El BPI es la sede de los comités internacionales más importantes que se ocupan de la banca global: *Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria *Comité para el Sistema Financiero global *Comité de Sistemas de Pago y Liquidación *Comité Irving Fisher que se ocupa de las estadísticas de los bancos centrales
Por otro lado, alberga tres organizaciones independientes: dos grupos dedicados a los seguros y la Junta de Estabilidad Financiera (FSB) que coordina las autoridades financieras nacionales y las políticas reguladoras (el cuarto pilar del sistema financiero mundial, después del BPI, el FMI y los bancos comerciales)
Comité Económico Consultivo
En el BPI está el Comité Económico Consultivo (ECC), también conocido como la Junta de Gobernadores del G-10. Este ofrece un lugar de reunión en un ambiente confidencial en donde los directivos de los bancos centrales que supervisan las economías más importantes (Reserva Federal, Banco de Inglaterra, Banco Central Europeo, Banco de China, bancos centrales de Alemania, Francia, Italia, Suecia, Canadá, India y Brasil) y el director general del BPI. En el ECC se hacen recomendaciones sobre los miembros y la organización de los tres comités del BPI que se ocupan del sistema financiero global, los sistemas de pago y los mercados internacionales. El Comité también prepara propuestas para la Reunión de Economía Mundial y orienta su Agenda.
Cada dos meses se produce una reunión del ECC. Al día siguiente se produce una reunión de la Junta donde, además de los países del ECC, están otros gobernadores de bancos centrales como Indonesia, Polonia, Sudáfrica, España y Turquía. Los gobernadores de otros quince países más pequeños, como Hungría, Israel o Nueva Zelanda, pueden estar presentes, pero no hablar. Finalmente, hay otros gobernadores de bancos miembros de tercer nivel, como Macedonia o Eslovaquia, que no pueden asistir, pero pueden cazar información en los descansos que se hacen. En total, los gobernadores de los 60 bancos miembros representan aproximadamente cuatro quintas partes del PIB global. El consejo de administración del BPI es responsable de admitir a bancos centrales de los que se juzga que tengan unos estándares de gobernanza altos y realicen una contribución sustancial a la cooperación monetaria internacional y a las actividades del banco. China, Rusia y Arabia Saudí no se incorporaron hasta 1996. De esta forma, el BPI ofrece un foro cordial, cómodo (limusinas, comidas y cenas de calidad, despachos independientes, personal de apoyo necesario, ...) y relajado donde se fomenta la camaradería. En ese foro los gobernadores hablan de forma libre y teniendo garantizada la confidencialidad, discreción y niveles más elevados de seguridad. Estas reuniones permiten la coordinación entre los bancos centrales para determinar la respuesta a las crisis financieras que van apareciendo, como por ejemplo, la crisis de las hipotecas subprime de 2008.
Prerrogativas
Las autoridades suizas no tienen ninguna jurisdicción sobre las instalaciones del BPI. Disfruta de una protección parecida a las otorgadas a las sedes de Naciones Unidas o el FMI. Las autoridades suizas necesitan el permiso de la dirección del BPI para entrar en los edificios del banco que se describen como inviolables. Para evitar esas entradas, el BPI tiene múltiples sistemas de seguridad, instalaciones médicas internas y su propio refugio a prueba de bombas. El Banco tiene derecho a comunicarse en clave y enviar y recibir correspondencia en valijas que gozan de la misma protección que las embajadas. El BPI está exento de los impuestos suizos y sus empleados no tienen que pagar impuestos sobre su salario. Este salir suele ser generoso, compitiendo con los sueldos del sector privado. Los directores senior disfrutan de estatus especial parecido al de los diplomáticos, mientras desempeñan sus trabajos en Suiza, lo cual implica que sus valijas no se pueden registrar salvo que haya pruebas de actos delictivos flagrantes. Los gobernadores de bancos centrales que van a Basilea a sus reuniones gozan del mismo estatus mientras están en Suiza. Bajo la ley suiza, todos los funcionarios del banco tienen inmunidad de por vida, por todo lo que hagan durante el cumplimiento de sus deberes. Todo esto hace al personal que trabaja en el BPI inmunes a consideraciones normales de rendimiento de cuentas y transparencia. Bajo las leyes suizas, los activos del BPI no están sometidos a reclamaciones civiles y no pueden ser confiscados en ningún caso. El BPI guarda celosamente el secreto bancario, siendo secreto las actas, si las hubiera, el orden del día y la lista de asistentes al ECC. Los detalles de las actividades centrales del propio banco, incluyendo muchas de las operaciones bancarias que realizan para sus clientes, los bancos centrales y las organizaciones internacionales, permanecen en secreto. Las reuniones de los encuentros financieros cruciales son cerradas a personas ajenas. Las personas físicas no pueden tener una cuenta en el BPI a menos que trabajen para el banco. La opacidad del banco, el que no tenga que rendir cuentas y su influencia cada vez mayor plantea dudas sobre la política monetaria, la transparencia y la responsabilidad de la forma en que se ejerce el poder en nuestras democracias.
Tecnocracia?
Es habitual que los banqueros se reúnan en secreto. Sin embargo, los gobernadores de los bancos centrales son funcionarios públicos y sus gastos y pensiones son sufragados por las arcas públicas. Las reservas de lo bancos centrales son dinero público. Por otro lado, las opiniones que intercambian y las subsiguientes decisiones que toman, son profundamente políticas. Los banqueros centrales, cuya independencia está protegida, controlan la política monetaria administrando la oferta de dinero a las economías nacionales, fijan tipo de interés decidiendo el valor de nuestros ahorros e inversiones, deciden si concentrarse en la austeridad o en el crecimiento, ... Analizando los hechos, el BPI está construyendo la nueva arquitectura de las finanzas transnacionales. Al hacerlo, ha generado una nueva clase de tecnócratas globales estrechamente unidos, cuyos miembros se mueven entre puestos muy bien remunerados en el BPI, el FMI y los bancos centrales y comerciales.
Per Jacobsson, economista sueco asesor económico del BPI desde 1931 a 1956, fue un temprano partidario del federalismo europeo. Se mostró implacable con la inflación, el excesivo gasto gubernamental y la intervención del Estado en la economía. Jacobson dejó el BPI para asumir el mando del FMI. Su legado es el liberalismo económico, obsesión por los precios y desmantelamiento de la soberanía nacional. Alexandre Lamfalussy, el llamado "padre del euro", antes de incorporarse en 1994 al Instituto Monetario Europeo (IME), precursor del Banco Central Europeo, trabajó para el BPI durante diecisiete años. Primero como asesor económico y luego como director general del banco.
Desde los primeros acuerdos sobre los pagos multilaterales, a finales de los años cuarenta, hasta el establecimiento del Banco Central Europeo en 1998, el BPI ha sido el centro del proyecto de integración europea, ofreciendo los conocimientos técnicos expertos y los mecanismos financieros necesarios para armonizar la moneda. Durante los años 50 gestionó la Unión Europea de Pagos, que internacionalizó el sistema de pagos del continente. El BPI albergó el Comité de Gobernadores de los bancos centrales de la Comunidad Económica Europea, creado en 1964, que coordinaba la política monetaria transeuropea. Durante la década de 1970, el BPI dirigió el mecanismo mediante el cual se mantenía a las divisas europeas en bandas de tipos de cambio. Durante los años ochenta, el BPI fue la sede del Comité Delors, cuyo informe de 1988 trazó el camino a la Unión Monetaria Europea y la adopción de una única divisa. El BPI ayudó al parto del Instituto Monetario Europeo (IME), precursor del Banco Central Europeo.