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El Superbanco, origen

Al Final de la Primera Guerra Mundial, el tratado de Versalles de 1919 estableció la culpabilidad de Alemania, pero no estableció la cantidad que esta debía proporcionar como indemnización. Las secuelas de esta guerra eran enormes. La internacionalización del conflicto había provocado una ingente cantidad de muertos y un importante daño a las economías europeas.

Había dos tendencias sobre cómo realizar el proceso de indemnización. Los castigadores y los reconstructores. Francia encabezaba los primeros. Inglaterra y la mayor parte de Wall Street respaldaban a los constructores. Su objetivo era reconstruir Europa lo antes posible, promocionando el comercio y la cooperación financiera

En abril de 1921, la Comisión de Reparaciones anunció lo que Alemania pagaría en indemnizaciones. Sin embargo, la situación en Alemania era muy delicada. La sociedad se hundía, el desempleo se disparaba y había una grave escasez de comida. En las calles había enfrentamientos directos entre la extrema derecha y la extrema izquierda con toma de rehenes, ocupación de fábricas y fusilamientos. Además, se produjo una hiperinflación desencadenada cuando el gobierno imprimió dinero para mantener el país en marcha. Entre los banqueros había un temor de que Alemania estuviera a punto de seguir a Rusia en el comunismo. Necesitaban parar el caos.

En 1923 Alemania otorgó a Hjalmar Schacht poderes casi dictatoriales para estabilizar el valor de la nueva moneda, el rentenmark. Por lo general, las monedas estaban respaldadas por oro, pero el rentemark lo estaba por el valor de la tierra y las explotaciones de Alemania, ya que no había oro disponible para cumplir esa función. Schacht hizo reformas, subió los impuestos y despidió a cuatrocientos mil funcionarios públicos. Poco a poco consiguió confianza y estabilidad financiera, lo cual creó valor monetario. El 22 de diciembre de 1923, Schacht fue ascendido a presidente del Reichsbank conservando su puesto de comisario de asuntos monetarios.

El siguiente paso de Schacht fue construir una reserva de oro para darle a la nueva moneda un auténtico respaldo. Para ello consiguió que el Banco de Inglaterra, dirigido por Montagú Norman, le prestara 25 millones de dólares a una nueva filial del Reichsbank, el Gold Discount Bank. Esto alteró la percepción mundial de las perspectivas financieras del país y le abrió a Alemania las puertas de Wall Street y la City de Londres. Sin embargo, el tema de las indemnizaciones seguía pendiente.

Estados Unidos reconocía que no podría haber una prosperidad duradera mientras Europa fuera dando bandazos de una crisis financiera a otra. Para solucionar el problema, en 1924, desde Estados Unidos se creó el Comité Dawes (Charles Dawes era el presidente del Comité de Expertos creado por la Comisión de Reparaciones) cuyas recomendaciones fueron: *Los pagos de Alemania se reducirían durante un tiempo y se aumentarían después, cuando la economía fuera estabilizada. El pago de reparaciones estaba destruyendo la economía alemana, impidiendo la recuperación europea. *La estabilización se basaría en parte en un préstamo de 800 millones de marcos oro, que se colocarían en el mercado internacional. El gobierno alemán conservaría los fondos en marcos oro que se ingresarían en una cuenta controlada por un funcionario extranjero denominado agente general, que decidiría cómo se usaría el dinero y cuándo se liberaría para evitar inundar los mercados y afectar el valor de Reichsmark. *El Reichsbank se puso bajo el control de un consejo de un grupo de catorce hombres, formado por siete extranjeros y siete alemanes. Con estos dos últimos puntos, Alemania se sometía a un control exterior mucho más riguroso de sus finanzas.

Como consecuencia, las empresas de Estados Unidos, cuya economía no había sufrido daños en la guerra, se apresuraron a invertir en Alemania. Entre 1924 y 1928, Alemania tomó prestados 600 millones de dólares al año, la mitad de los cuales procedían de los bancos de Estados Unidos. Una gran parte volvió a Estados Unidos. Estados Unidos prestaba dinero a Alemania, Alemania transfería su equivalente a los Aliados y finalmente los Aliados se lo devolvían a Estados Unidos.

En octubre de 1929, cuando Wall Street se derrumba, los inversores estadounidenses, en masa, se apresuraron a recuperar sus inversiones en Alemania, provocando así en esta un desastre económico. Sin embargo, si la Alemania de Weimar dejaba de pagar, la economía mundial podía irse a pique. Por ello, en febrero de 1929, se convocó una nueva conferencia, la Conferencia Young (Owen Young era el banquero presidente del comité internacional de expertos encargado de diseñar la solución), para negociar de nuevo el pago de las indemnizaciones por la Guerra. Finalmente, el 7 de junio, se llegó a un acuerdo, el Plan Young, en el que Alemania pagaría casi veintinueve mil millones de dólares en cincuenta y ocho años y se le devolvía a Alemania el control de su política económica. También se acordó crear un nuevo banco independiente, el Banco de Pagos Internacionales o BPI que gestionaría las indemnizaciones alemanas y administraría el oro y los depósitos de divisas convertibles de los bancos centrales que se usarían para hacer pagos internacionales. Todo ello sin tener que mover físicamente el oro ni tener que negociar la moneda a través del mercado de divisas. El banco sería una cámara de compensación para los bancos centrales, convirtiéndose así en la primera institución financiera mundial. El banco tenía mucho más potencial que implementar el pago de las indemnizaciones de Alemania. Sería un lugar de reunión para los representantes de los bancos centrales lejos de las exigencias de los políticos y las miradas curiosas de los periodistas, lo cual no es muy democrático que se diga, que aportaría un orden y una coordinación al sistema financiero mundial desde una perspectiva puramente financiera. Este banco exigiría una cooperación financiera entre vencedores y vencidos que llevaría a una comunidad de intereses, la cual, a su vez, generaría confianza y comprensión mutuas, y así, promovería y garantizaría la paz. El plan Young fue aceptado en principio en la Primera Conferencia de la Haya.

Con todo ello se quería que Alemania tomara el control de su destino financiero para que el país pudiera ser productivo y así pagar las indemnizaciones. El BPI proporcionaría una forma de prestar dinero a los países subdesarrollados para que estos pudieran comprar a Alemania y al resto de países.

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